Pampita

Entrevistas

Pampita: "Suar es un jefe que me gustaría tener"
(Extraído de Terra) (Septiembre 2003)


Enamorada y a la expectativa. Así está Pampita, protagonista de la producción Alto voltaje, de Terra Moda. En una entrevista, contó cómo se cuida, habló de su marido y confesó morirse de ganas de entrar en la TV. Además, opinó sobre Suar, Cris Morena, Valeria Mazza, Dolores y Déborah de Corral. Video.

Es una de las tops de la moda local. Es la imagen de grandes marcas internacionales. Y espera con paciencia su desembarco definitivo en la TV. Antes de ponerse a las órdenes del fotógrafo Eduardo Martí para la producción Alto voltaje, Pampita Ardohain dio una entrevista repleta de confesiones.
A continuación, una selección de lo mejor de la charla con la modelo de Dotto Models -oriunda de La Pampa, de 25 años y casada con Martín Barrantes- y un jugoso ping pong de preguntas y respuestas.

T: ¿Estás contenta de que llegue el verano?
P: Estoy recontenta. Me gusta el calorcito, dan ganas de salir a pasear, y me parece que te cansa un poco tener el tapado, la bufanda, todo eso.
T: ¿Cómo te preparás en cuanto a cuidados personales?
P: Lo bueno es que comés más ensaladas, ya no tenés la necesidad de comer comida caliente, te la bancás más. Y también el calor hace que tomes más líquidos, eso está bueno.

T: Tenés una rutina muy disciplinada de ejercicios, ¿no?P: Sí, igual gimnasia hay que hacer igual, sea la época del año que sea. Hago tres veces por semana, una hora y media, en el instituto III Milenium, ejercicios sin peso en una máquina de ozono.

T: ¿Qué comidas preferís?
P: Como de todo, ahora estoy tratando de comer porciones más chicas.

T: ¿La vida de casada complicó ese tema?
P: No, soy de terror, cocino lo básico y para zafar. Por suerte el come mucho más sano que yo. Es un hombre atípico, me muero de envidia.

T: Ultimamente no se te ve mucho pasarela, estuviste haciendo bastante gráfica. ¿Qué campañas venís de hacer?
P: Acabo de hacer una campaña de ropa interior acá, que está por salir la gráfica pública. Las fotos de trajes de baño las hice en Isla Mauricio, y la otra parte de ropa interior, acá. También hice gráfica para una marca chilena de ropa interior en Viña del Mar y Falabella. Y en Estados Unidos hice Vanity Fair. Como verás lo mío es ropa interior, es casi lo que más hago.

T: Tanto Falabella como Vanity Fair son empresas que invierten mucho en sus campañas. ¿Cómo te sentís con ser la cara que eligen?
P: Estoy recontenta, porque los dos son clientes que me renuevan, que siguen teniéndome, aunque tienen varias modelos. Lo bueno es que cada cinco o seis meses me vuelven a llamar, son clientes fieles, que cuesta mucho conseguir y todas quieren estar en ellos.

T: ¿Qué trabajos vienen ahora?
P: Ojalá que algo en TV, que es lo que más me gusta, y con el equipo de la agencia es lo que estamos buscando.

T: ¿Cómo resultó el programa de la nieve para Canal 13?
P: Fue lindo, diferente. Era la primera vez que en la Argentina hacía conducción. Fue una experiencia muy divertida, muy relajada. Estuve casi un mes recorriendo todos los centros de esquí. Trabajar así un lujo. El canal quedó contento así que espero que me tengan en cuenta.

T: ¿Te propusieron nada concreto?
P: No, pero yo sé que van a salir cosas. Me estoy preparando. Cada cosa que hago me sirve, me va a llevar tiempo pero la experiencia ayuda.

T: ¿Qué tipo de programa te gustaría hacer?
P: No tengo definido, me gusta probar, me animo a hacer cosas diferentes, todo lo que hice es diferente entre sí, así que podría ser totalmente diferente lo próximo. La ficción también me interesa, lo probé poquito tiempo (en Rebelde Way), pero fue divertido.

T: De los programas que hay ahora, ¿en cuál te gustaría participar?
P: En muchísimos, en las novelas, que me encantan, como Son amores o Costumbres argentinas. O alguna ficción fuerte, como Los Simuladores o lo que fue Tiempofinal. Igual creo que me falta preparme.

Ping pong mediático y personal

Valeria Mazza: "Un ejemplo a seguir, una carrera internacional increíble, y una fuerza de voluntad por la que se merecte todo lo que tiene".

Déborah de Corral: "Una diosa, de esas que cuando era chica decía 'quiero tener ese cuerpo'. Crecer no crecí mucho más... (risas). Me parece que Déborah va a tener un regreso increíble.

Dolores Barreiro: "El mejor cuerpo de la Argentina, una reina. Ayer la vi en un desfile, con cuatro meses de embarazo y era la uno, no había otra".

Martín Barrantes: "El amor de mi vida, para siempre".

Adrián Suar: "Un jefe que me gustatría tener".

Cris Morena: "Está en todo, todo lo que tiene es fruto de estar en todos los detalles".

Una ropa: "El pijama, en mi casa. En la calle tacos, lamentablemente".

Un lugar de vacaciones: "En mi casa, cuando estoy en mi casa es que estoy de vacaciones".

Un día perfecto: "Un domingo, que me levanto tarde, como todo el día, miro películas, estoy con mi perra y mi marido".

Un canal de TV: "En esa no me voy a meter, el que sea".

 

 

Pampita: "Casada me siento más sexy, más mujer".
(Extraido de Revista Gente) (Marzo 2003)


A tres meses de su boda con Martín Barrantes, abre las puertas de su loft y habla de su nueva vida. Se define como "una gran ama de casa", obsesiva del orden, y confiesa sin pudores que su especialidad en la cocina son "los congelados". Jura que vive en una luna de miel permanente y que es capaz de abandonar su carrera por amor. Además, asegura que ahora se dio cuenta de que las casadas ("con anillo a la vista") ratonean más que las solteras a los hombres argentinos.

La señora de Barrantes se define como "una gran ama de casa". Ahora posa exquisita frente a cámara. Está tendida sobre una cama -su "lecho nupcial", podría decirse-, cubierta por un diminuto pijama blanco de algodón. Aunque "de entrecasa" sigue siendo la más deseada. Es evidente: el matrimonio le sienta bien.

-¿La vida de casada es lo que usted esperaba?
-Mucho mejor. No hay nada comparable a acostarse y despertarse junto a la persona que uno ama. El matrimonio es una experiencia más que recomendable.

-¿Se considera una mujer fácil para la convivencia?
-Buenísima: tengo mucha paciencia y sé ceder. No soy nada egoísta: "¿Qué querés ver en la tele? Tomá el control remoto". Y ahí se acaban todos los problemas.

-¿Cuál es el tema recurrente en sus discusiones con Martín?
-Las toallas tiradas en el piso del baño. ¡Así no duran nada! Es una constante en nuestro matrimonio. No rezongo mucho, pero lo de las toallas no me lo banco.

-¿Se esconde de su marido para que no la vea al despertar?
-Para nada. Me despierto hecha un desastre, pero él me dice que en ese momento estoy más linda que nunca.

-¿Cómo continúa su rutina en un día "normal"?
-Nos despertamos temprano. Martín suele prepararme el desayuno porque yo tardo muchísimo vistiéndome, secándome el pelo…

-…Juntando las toallas que deja tiradas su marido…
-Por ejemplo. Después, él me lleva al gimnasio y se va al trabajo. Y yo sigo con mis cursos de inglés o alguna producción. A eso de las ocho de la noche lo voy a buscar a su trabajo y me lo traigo para casa.

-¿Cómo termina entonces su día ideal?
-Lo máximo para los dos es alquilar una película y pedir sushi. Ahí es cuando, ya tirados en la cama, nos miramos y decimos: "¡Esto es lo más!". No se compara con salir a bailar, la mejor producción de fotos o la mejor fiesta.

-¿Nunca lo sorprende con una cena romántica?
-Por supuesto. No tengo una "especialidad de la casa", pero domino a la perfección todo lo que se pone en el horno y sale rápido. Soy muy buena con los congelados. ¡Lo que mejor preparo para una cena romántica son las velas! (Ríe).

-¿También se encarga de la limpieza de su casa, va al súper…?
-Soy muy obsesiva con la limpieza, tanto que por momentos me vuelvo insoportable. Pero tengo una señora que me ayuda mucho. Y el supermercado lo domino a la perfección: miro precios y sé cuáles son las mejores marcas. También compro todo lo que a Martín le gusta, lo malcrío mucho. Pero ahora está todo muy caro y lo que antes compraba hecho, ahora lo hago yo en casa.

 

Pampita: "Ya no tengo drama en desnudarme"
(Extraído de Revista Semanario) (Enero 2003)


Hace apenas un mes que todo un pueblo se paralizó para que ella se casara con Martín Barrantes ante la ley, Dios y cientos de invitados que se trasladaron hasta el campo de la familia. Sin embargo, Carolina Ardohain no perdió ese aire de niña desprotegida que tanto atrae al público masculino. Y sin pensarlo un instante, abandonó su luna de miel en Tres Lomas para retomar su actividad profesional y hacer lo que más le gusta: posar ante una cámara fotográfica.
Con una sonrisa a flor de labios, la modelo asegura “No tendría problemas en hacer un topless, ni tampoco en desnudarme, porque ya no tengo prejuicios con respecto a eso. Y no depende sólo de lo económico, sino que debe tratarse de un proyecto interesante. ¿Ponerme las plumas? También me encantaría y no dudaría en convertirme en vedette”, dice, convencida de sus cualidades.

Su rostro habitualmente sonriente sólo se nubla cuando habla de la brutal agresión que recibió su tío abuelo Bernardo Ardohain, el ex intendente de Toay (provincia de La Pampa). El hombre, de 87 años de edad, quedó en estado de coma a raíz de la golpiza que le dieron tres delincuentes que habían ingresado en su casa para robar, el último domingo de 2002.
Luego la charla aborda temas más amenos, como su reciente viaje a Nueva York para prestar su imagen a la campaña de la marca Vanity Fair.

También habla de su futuro laboral: “Cualquier proyecto que me divierta me seduce. Por ejemplo, me encantaría hacer algo de ficción en la tele, porque en los dos meses que pasé en la tira “Rebelde Way”, aprendí mucho, me sentí muy cuidada y me quedé con ganas de más...” , confiesa.
“En realidad todo lo que hago me permite crecer, y espero tener muchos años en esta profesión”, exclama orgullosa.
“Además, en algún momento se me cruzó que el personaje Pampita podría ser sólo un boom que desaparecería al poco tiempo. Por eso desde el principio trabajé sobre una base sólida. Soy muy consciente que el modelaje es un trabajo donde desfilás, te bajás de la pasarela, volvés a tu casa y no te llevás nada dentro. Por eso me atrae tanto la televisión, porque creo que te permite conocerte a vos misma, relacionarte con otra gente y aprender de los demás”, dice satisfecha del nuevo rumbo de su carrera.

“Y debo reconocer que empezar en televisión con El Rayo y, paralelamente, trabajar como modelo aceleró todo el proceso y la gente me identifica muy rápidamente. Por eso ahora no sólo quieren verme desfilar, sino también saber qué pienso y qué digo. Pero no vendo mi vida personal, sólo vendo mi trabajo. No hablé más de mi relación con mi marido, y también aclaré que aún soy muy joven para convertirme en mamá. Desde luego que ese es mi anhelo, pero tendré un hijo más adelante cuando me llegue el momento”, concluye Pampita mirando la puesta del sol mientras disfruta una Coca-Cola en el parador La Casseta .

 

 

Pampita: "Por el momento, no está en mis planes ser mamá"
(Extraído de Revista Gente) (Enero 2003)

En su primera aparición pública luego de su casamiento, "la señora de Barrantes" provocó una verdadera revolución en Mar del Plata. Rodeada por un centenar de curiosos, Pampita posó para GENTE y confesó que el matrimonio no cambió su vida. Al mismo tiempo, recibió la noticia de que su tío abuelo Bernardo Antonio Ardohain había sido asaltado y brutalmente golpeado en La Pampa.

Carolina Pampita Ardohain posa sin pudores frente al centenar de curiosos que rodea ahora este set de producción improvisado a orillas del mar. Luce exquisita, apenas cubierta por un generoso minibik. Nada ha cambiado. Tan sólo el brillo de una alianza en su mano izquierda delata su nueva condición de mujer casada: ahora es "la señora de Barrantes". Luego del último flash, Pampita regresa al parador de La Caseta Coca-Cola, se entrega mansa a una interminable rueda de autógrafos, y responde con una sonrisa a cada piropo. Incluso aquellos que minutos atrás se repetían en frases tales como "dejámela dos minutos y te aseguro que se divorcia" o "yo te puedo enseñar lo que es bueno" ahora coinciden en respetuosos elogios ("sos divina", "me encantás" y cosa por el estilo…). Pampita pronto se despide de su público y accede a la entrevista. Y vuelve a sonreír, por supuesto.

-¿Cómo vive hoy su nueva vida de casada?
-Muy feliz. Pero el casamiento no cambió mi vida: con Martín seguimos con el mismo ritmo de antes. Después de este descanso que nos tomamos, ya pensamos en volver con todo a nuestras actividades.

-¿En qué momentos se descubre como una verdadera ama de casa?
-Desde que vine a vivir a Buenos Aires soy responsable de todo lo que tiene que ver con sostener un hogar. Antes estaba sola, ahora comparto estas tareas con Martín. Pero preferiría no seguir hablando de mi vida porque quiero resguardar mi pareja de tanta exposición. Yo sé que en otro momento quizá me abría más fácil, pero ahora aprendí que es mejor hablar sólo de trabajo…

-¿Su condición de mujer casada la limita en su carrera como modelo?
-Para nada. Los dos conocemos perfectamente este trabajo y sabemos los sacrificios que requiere. Son las reglas del juego y, además, Martín me apoya en mi carrera. Por el momento voy a viajar todo lo que sea necesario para responder a cada uno de mis compromisos.

-¿Entonces, la señora de Barrantes incluso sería capaz de protagonizar un desnudo?
-No tengo pudores con mi cuerpo y nunca digo "esto no lo hago" sin saber perfectamente de qué se trata o para qué se hace. Yo no tendría problemas en hacer un desnudo si el papel y la producción lo requieren. No se trata de un problema económico, no me importa "cuánto hay", sino que el desnudo tendría que ser imprescindible para alcanzar un objetivo bien claro. No me interesa mostrar por mostrar.

 

Carolina Ardohain: “Ahora voy a trabajar de Mujer Casada”
(Extraido de Revista Caras) (Diciembre 2002)


La boda de la modelo y Martín Barrantes se realizó el sábado 29 en la iglesia de Tres Lomas. Unos 300 invitados asistieron a la fiesta que se hizo en el campo El Pucará. Allí disfrutaron de un menú basado en típicas comidas argentinas.

Tomaron la decisión hace muy poco. Tras algo menos de un año de relación, ya que comenzaron a salir el 30 de noviembre de 2001 luego de que los presentara Iván de Pineda, se dieron cuenta de que había llegado el momento de la boda “Nos sentíamos tan bien, estábamos y estamos tan enamorados que la idea del casamiento nos pareció la mejor para consolidar definitivamente nuestra pareja –confía ella–, así que hace dos meses pusimos fecha y comenzamos los preparativos”. “Sí, pero me dejó solo en la organización de todo”, bromea él, aunque algo de verdad hay: ella estaba trabajando en España y estuvo poco tiempo en la Argentina para dedicarse a los detalles. Ana Carolina “Pampita”Ardohaín (24) y Martín Eduardo Barrantes (30) se casaron el sábado 30 por iglesia en Tres Lomas en lo que se convirtió en el acontecimiento social del año para esta localidad de la provincia de Buenos Aires de 7.000 habitantes y ubicada a 550 kilómetros de la Capital Federal.

El templo, frente a la plaza principal de la ciudad, estaba adornado con gerberas, unas flores blancas parecidas a las margaritas. Poco antes de las cinco de la tarde comenzaron a llegar los asistentes, quienes debían atravesar un cordón humano formado por policías y una decena de custodios privados. Los alrededores de la iglesia Nuestra Señora de Luján estaban colmados por unas mil personas ansiosas por ver a los novios y a los invitados vip. Por allí desfilaron Iván de Pineda, Pancho Dotto y su novia, Carolina Gimbutas, Martina Cechetti, Cristian “Chiwi” de Corral, además de familiares, como la mamá de la novia, Tanya dos Santos, y la abuela de la modelo, Perla Ardohaín, y de otros amigos de la pareja. Poco antes de las 17, el primero en aparecer fue Martín, acompañado por su padre, Martín Barrantes, a bordo de un Rover gris. La llegada del novio provocó una verdadera conmoción entre la gente. A las 17.25 fue la llegada de Carolina en un convertible Honda S 2000. Junto a ella estaba el padrino, Ricardo Galli (actual pareja de su madre), y Benito Fernández, que diseñó el traje de novia y quien había llegado ese mismo día en un avión privado de Woldford para comenzar a vestirla a partir de las dos de la tarde. La modelo lucía dos vestidos: uno de raso de seda color natural y arriba otro de point d´esprite con una faja de ñandutí en el escote un detalle en guipiur de los años 60. La cola tenía un metro y medio de largo. El tocado, realizado por Silvina Neira, era de piedritas de opalina y cristal de roca, los aros de Fahoma de perlas y cristal, y en la mano llevaba un rosario que le había regalado Martín. Tenía unas sandalias de cabrito en blanco nacarado con una cinta fina para cubrir los dedos, otra elastizada que recorría el talón y tacos altísimos diseñadas por ella misma y Ricky Sarkany. Por su parte, su mamá, Tanya, llevaba un vestido de gasa de seda natural verde brillante con un chal turquesa y una faja bordada con cristales en verde, turquesa y celeste, también diseñado por Benito.

Carolina entró en el templo con música de Chopin y ya en el altar la esperaba el novio, junto a su madrina, su hermana Teresa Barrantes. Los otros padrinos fueron la madre de ella y el padre de él. El encargado de oficiar la ceremonia fue el padre Gustavo Antico y durante la misma habló el hermano de Martín, Rafael, y una amiga de Pampita. En la entrega de los anillos, la música elegida fue el Ave María de Schubert y, tras el sí, se escuchó un tema de la película La Misión. Para la salida, ya consagrados como marido y mujer, los acordes que se escucharon fueron los de la canción Dancing Queen, un tema de Abba que remixó especialmente Poppy Manzanedo (quien con Alejandro Massey estuvo a cargo de la musicalización, el sonido, las fotos y el video –realizados por la empresa Ruiz & Russo– de la fiesta y la ceremonia). Entre los aplausos de la gente, Carolina y Martín fueron del atrio hasta el convertible entre el pasillo formado por policías y custodios, al tiempo que ella tiraba ramos de flores a la multitud que los ovacionaba. Una vez en el auto, manejado por el novio, la pareja partió hacia la estancia El Pucará. Lentamente, y escoltados por una caravana de vehículos precedida por un móvil policial, los recién casados recorrieron lentamente los 20 kilómetros que separan el campo de Tres Lomas. En este trayecto saludaron y posaron felices para fotógrafos y cámaras de medios nacionales que llegaron hasta el lugar.
Pero no solamente los saludos de la pareja fueron para la prensa. Sobre la ruta, numerosos pobladores de la zona se acercaron y se instalaron al costado del camino para homenajear a los recién casados.

Tanto Pampita como Martín no evitaron en ningún momento el afecto de la gente. Incluso, estas muestras no sólo alcanzaron a los novios. Cuando quienes estaban sobre las banquinas, y en especial las adolescentes, reconocían la camioneta de Iván de Pineda, le hacían señas al modelo para que parara. En la entrada al camino de tierra que sale a un lado de la ruta y va hacia El Pucará, un grupito se animó a detener el vehículo de Iván y lograron que el joven les diera autógrafos y que posara desde la ventanilla para las cámaras pocket que portaban sus fans. No todos los días los vecinos de esta zona de la provincia de Buenos Aires tienen la oportunidad de estar cara a cara con celebrities llegadas de Buenos Aires. Otro caso similar a este fue el de Pancho Dotto: el manager y su novia Carolina fueron el centro de atención en cada lugar por el que pasaron.

En la tranquera de El Pucará, Pampita y Martín se mostraron contentos y relajados. “La verdad es que me siento muy feliz. Encontré al mejor hombre para casarme. Tanto en el civil como en la iglesia me emocioné muchísimo. Me pareció increíble la reacción de la gente de Tres Lomas, tan cálida. Fue un momento sensacional”, aseguró Carolina. Por su parte, Martín recordó cuando la conoció a su, ahora, esposa: “Yo la había visto en las revistas y me había encantado. Carolina es muy hermosa y cuando me la presentó Iván (De Pineda), me recompró. Ella es una mujer fantástica”. Con respecto a su actividad laboral post matrimonio (estaba participando en un programa en la televisión española que terminó), Pampita señaló: “Por ahora voy a trabajar de mujer casada (risas). La noche de bodas la vamos a pasar en el campo, nos vamos a quedar unos días. Por ahora no nos vamos de luna de miel, lo vamos a dejar para adelante. ¿Hijos?, no, todavía no. Queremos disfrutar del matrimonio primero”.

En la estancia, detrás del casco y al costado de la cancha de polo, se había instalado una enorme carpa para la cena con lugar para la pista del baile (a un costado había otra carpa para el servicio). Sobre el parque se había armado una especie de living al aire libre para recibir a los 300 invitados con un cóctel. Allí, los asistentes degustaron empanadas, sandwiches de chorizo y otras exquisiteces que había preparado la firma Saravia Carabazza. “Elegimos un menú bien campero, con muchas carnes argentinas”, se ufanó Martín. En la carpa principal, las mesas estaban dispuestas en dos largas filas como si fueran pupitres de un colegio. Luego de las fotos de rigor en el parque, los novios ingresaron a este lugar, donde ya estaban ubicados los invitados, y bailaron el clásico vals. Luego se le unió a ellos el resto y comenzó el primer baile. La música que eligieron los homenajeados fue house, disco, de los años 80, sumado a temas bien divertidos para hacer trencitos. Luego llegó la entrada: una brochette con tostadas y queso de cabra. El primer plato consistió en lomo con papas y salsa blanca y una terrine de zanahorias que se presentó antes de la segunda tanda de dancing. Alrededor de la 1.30 se sirvió el postre al tiempo que los novios se sacaban fotos mesa por mesa. A partir de allí se largó el carnaval carioca, con cotillón y mucha diversión: Carolina fue lanzada al aire por los amigos de Martín, para regocijo del novio. La sorpresa de la noche, por lo menos para la novia, fue la presentación del grupo de cumbia Yerba Brava. Durante este show, los miembros del conjunto les obsequiaron a los novios un cuadro dedicado con el disco de platino que conquistaron con la venta de sus compactos. Pampita y Martín no se privaron de lucir sendas remeras con el nombre del grupo al tiempo que en sus cabezas llevaban una galera con copas de champán él, y un gorro con estrellitas ella. También, en la fiesta tocó Sambatuque, que interpretó música tropical, reggae y cumbia.

A la hora del ramo, Pampita no anduvo con sexismos: tiró uno al plantel femenino y otro para los hombres. La diversión siguió con todo hasta que, cerca de las tres de la madrugada comenzaron a retirarse los primeros invitados. Sin embargo, los amigos más cercanos a la pareja se quedaron hasta pasadas las cinco. La música final fue fundamentalmente house, que hizo vibrar la pista ubicada en la carpa principal. Fue una fiesta espectacular que coronó una relación que por no muy larga (están de novios hace poco más de un año) no es menos apasionada. Martín y Carolina consolidaron su romance con este casamiento. Ahora comienzan a recorrer un camino en el que la palabra familia es el común denominador de los dos.

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